La comodidad de los profanos: el caso MOISÉS
Por Miguel Ángel Gallegos
La sentencia del caso Moisés, lejos de atenuar el drama humano (como cabría esperar de aquello que todavía insistimos en llamar justicia), no hizo más que agravarlo; puso en evidencia la disonancia entre ley y justicia y dejó una imagen incómoda de la Fiscalía: la de una institución retro crónica, aferrada a una lectura mecánica del hecho y extraordinariamente renuente a pensar el delito como el tramo final de una historia causal extensa, saturada de violencia, miedo, sometimiento y deterioro psíquico, que dejó al enjuiciado sin margen de maniobra.